miércoles, 23 de septiembre de 2009

Sociales

Las diferencias doctrinales entre católicos y protestantes fueron determinadas en el famoso Concilio de Trento celebrado a insistencia de Carlos V para solucionar las diferencias entre ambos, pero terminó con la condenación de la mayoría de sus postulados. Este concilio tuvo gran importancia en España por el gran número y prestigio de los participantes hispanos.


Protestantismo y catolicismo

Entre las diferencias doctrinales de mayor peso entre católicos y protestantes se pueden contar el subjetivismo religioso frente a la Iglesia como institución; las prácticas religiosas más sencillas y cercanas a un cristianismo primitivo, frente al lujo de su presentación y el ritualismo de sus prácticas; y, finalmente, el dogmatismo oficial eclesiástico. Todo ello se extiende en una serie de formulaciones y prácticas que definen el sentido religioso de la Reforma y de la Contrarreforma como una división profunda cuyas raíces alcanzan en algunos puntos hasta el comienzo de la historia romana de Europa.

Los enfrentamientos religiosos no cesaron tras el final de la Edad Media como fueron las guerras de religión entre católicos y protestantes tras la Reforma Luterana, así como el caso de la lucha contra los católicos jacobitas en Inglaterra y los protestantes hugonotes en Francia. La persecución de paganos y brujos (en algunos casos sin serlo) realizada por los protestantes se conoció como la caza de brujas y provocó la muerte de millones de personas en los países protestantes de Europa y América.
La exportación de esclavos negros por parte de las potencias europeas incluía un cierto nivel de intolerancia religiosa al ser sus religiones tradicionales como el Vudú y el Islam, prohibidas y ser forzados a convertirse al cristianismo. La conquista de América por parte de España y Portugal también implicó una conversión forzada de los amerindios al catolicismo y la persecución de sus religiones autóctonas.

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